Este es un claro ejemplo de un proyecto repleto de deficiencias. Un programa que de entretenimiento familiar sano, se está convirtiendo en un innecesario espacio donde el ?clímax? del show no son ni las transformaciones ni las actuaciones y mucho menos las imitaciones y sí el innecesario pleque-pleque entre jueces y talentos.
Parte de este desastre son los jurados que, parece, tienen profundos problemas oftalmológicos o de miedo; porque una semana aplauden una cosa, la siguiente critican eso que ocho días atrás aplaudían.





