Aunque su muerte a los 81 años a causa de las complicaciones derivadas de una operación de cuerdas vocales resultó completamente inesperada, Joan Rivers era consciente de los estragos que el paso del tiempo había comenzado a causar en su salud, hasta el punto de preferir acabar con su propia vida antes de tener que sufrir las consecuencias de una enfermedad como el alzheimer.
Pensó en quitarse la vida
Aunque su muerte a los 81 años a causa de las complicaciones derivadas de una operación de cuerdas vocales resultó completamente inesperada, Joan Rivers era consciente de los estragos que el paso del tiempo había comenzado a causar en su salud, hasta el punto de preferir acabar con su propia vida antes de tener que sufrir las consecuencias de una enfermedad como el alzheimer.





