No son ni las 7:00 a.m. y ya un grupo de hombres que laboran en el Ministerio de Obras Públicas (MOP) alistan sus herramientas para salir a trabajar, en medio de los chistes, bromas entre ellos y sonrisas que aún se mezclan con los rostros de sueño; son conscientes de que su jornada laboral será como todos los días: pesada, difícil y extenuante.
Luego de subir palas, máquinas, tanques, conos y todo lo de uso diario, se disponen a ir al lugar de trabajo al que fueron asignados, siempre guiados por el capataz de la obra y los ingenieros.





