Mientras monseñor Audilio Aguilar seguía dirigiendo la eucaristía solemne, muchos de los que abarrotaron la catedral y el parque de Santiago se refrescaban con un raspao o con un helado de pipa. Esto fue aprovechado por Bolívar Sánchez, un veterano vendedor de helados naturales.
Este comerciante santiagueño dijo que su participación en la festividad no es solamente por motivos económicos, sino porque también es una persona de fe. Bolívar se siente orgulloso de ser de Santiago de Veraguas y de que su santo patrono sea Santiago Apóstol.





