Tony Gwynn, miembro del Salón de la Fama, quien bateaba a la zurda con gran elegancia y pasó los 20 años de su carrera en Grandes Ligas jugando para los Padres de San Diego, murió ayer a causa del cáncer, a los 54 años.
Gwynn, un artesano en el cajón de bateo y ganador de ocho títulos de bateo, tenía el sobrenombre de Señor Padre y era uno de los atletas más queridos de todo San Diego.





