Justicia es lo único que piden los familiares de los docentes Rubén Burgos Ureña y Edgardo Ríos, cruelmente asesinados el pasado mes de mayo en la provincia de Herrera.
Entre lágrimas y en su primera aparición pública desde el hecho, los familiares indicaron que a pesar del paso de los días, no logran reponerse del duro golpe que significaron las muertes de ambos profesores, descritos como hombres dedicados a la enseñanza, alegres y apegados a su familia.





