- Hay cero mística por ser "la voz" de la radio y sí mucho deseo, por figureo, de ser "la cara".
La radio está en su peor momento. Encender una radio en el coche o en casa es una desgracia. Son pocos los shows radiales o programación radial donde uno pueda o informarse, o entretenerse, o educarse o simplemente escuchar sus canciones favoritas.





