Entre los 7 y 11 años: algunos niños mantienen temores a estímulos imaginativos como en la etapa anterior, pero la mayoría empieza a hacer la transición de temores imaginarios a otros específicos como: temor al fracaso, la separación, entre otros.
A partir de los 11 años, los niños se van olvidando de temores como la oscuridad, fantasmas, monstruos, cuentos de miedo y demás; pues su capacidad de análisis les permite comprender que son temores producto de la fantasía e imaginación.





