Tenesí decidió cómo responderá a la escasez de fármacos usados para las inyecciones letales que se aplican a presos condenados a muerte: con la silla eléctrica.
El gobernador republicano Bill Haslam firmó una ley el jueves para permitir al estado electrocutar a presos condenados a muerte en caso de que las prisiones no puedan obtener los fármacos usados en las inyecciones letales, que se han vuelto cada vez más escasas debido a un boicot de empresas europeas que se niegan a venderlos.





