Turquía, cinco días después del accidente en la mina de lignito de Soma, se divide entre el luto por los 301 muertos, confirmados hoy por el Gobierno, y la búsqueda de responsables de la tragedia.
El ministro turco de Energía, Taner Yildiz, aclaró esta jornada ante la prensa que ya se han detectado los últimos dos cadáveres que faltan por recuperar, aunque un nuevo incendio dificultar su rescate.
El gobierno turco ha publicado una lista con los nombres de 283 víctimas, cuyos cadáveres ya han sido entregados a sus familias.





