La necesidad me ha hecho descubrir cosas que en la comodidad no había descubierto.
Cuando llegué a Panamá en el 2010, hubo un antes y un después de Pedro González, apenas tenía 17 años con una intensa picazón en las manos por trabajar, crear, construir y ayudar, cosa que al pasar de los años se ha reflejado en mí. Mi familia como pilar principal en mi vida es la que me sostiene y me dan la energía para trabajar y esforzarme cada día más para alcanzar mis metas.





