Si su hijo es disperso, presta muy poca atención o le cuesta recordar lo que aprendió en la escuela, podría estar sufriendo un cuadro de deshidratación. Según estudios de la Organización Mundial de la Salud existe una alteración de la memoria cuando se producen niveles de deshidratación (1-2% del peso corporal) en niños y adolescentes.
El estudio sugiere que la estructura y funcionamiento del cerebro podrían verse afectadas temporalmente por una mala hidratación.





