Timothy Bradley nunca imaginó tener que vengar una victoria.
Cuando el campeón de peso welter venció a Manny Pacquiao hace dos años con lesiones en ambos pies, pensó por un instante que había alcanzado la cima del boxeo. Ni siquiera había salido del cuadrilátero del MGM Grand Garden cuando se enteró de que prácticamente nadie estaba de acuerdo con los dos jueces que le dieron el triunfo por decisión dividida.





