Los millones de muertos, la caída de imperios y la desolación que trajo la I Guerra Mundial comenzaron con un simple telegrama, un documento que se muestra ahora en una exposición con la que Serbia recuerda el conflicto y muestra su propia visión del origen de aquella tragedia.
El 28 de julio de 1914, las autoridades serbias recibieron un escueto telegrama con la declaración de guerra por parte del Imperio austro-húngaro.





