Por más de una semana, los moradores de Cerro Batea han tenido que soportar el hedor a aguas negras que emana de una alcantarilla.
Rosa Lorenzo, residente de Cerro Batea desde hace 40 años, aseguró que deben cerrar las puertas de sus viviendas porque el agua sucia podría entrar, pues los carros pasan a toda velocidad por la calle y salpican por doquier.





