Barcelona negó ayer tajantemente que su presidente, Sandro Rosell, cometió algún delito, luego que un fiscal español siguió adelante con una querella relacionada con el fichaje de Neymar el año pasado.
Jordi Cases, un socio del Barcelona, presentó una demanda contra Rosell, a quien se le acusa del delito de apropiación indebida de dineros en la operación de 77 millones de dólares con el club brasileño Santos.





