Emocionada y agradecida con Dios estaba Ainoha Gamboa, de 10 años, quien recibió ayer, acompañada de 51 niños, el cuerpo y sangre de Cristo por primera vez, en la Basílica Don Bosco.
Por dos años, Gamboa estuvo asistiendo a la catequesis y aprendió el inmenso amor de Dios hacia los seres humanos.
César Gutiérrez, padre de la Basílica Don Bosco, aseguró que la comunión es un paso importante para los cristianos, no hay que apartarse de Dios.





