El aeropuerto de Kazán, capital de la República rusa de Tatarstán donde 50 personas murieron el domingo al estrellarse un Boeing-737 al intentar retomar el vuelo, reanudó parcialmente sus operaciones.
Las autoridades dieron luz verde a la reapertura del aeropuerto, tras el hallazgo de las cajas negras, que resultaron dañadas debido al fuerte impacto del aparato contra la tierra y la posterior explosión. Entre los 44 pasajeros muertos figuran dos niñas de 11 y 15 años, el hijo del presidente de Tatarstán, Irek Minnijánov, y una ciudadana británica, Donna Bull.





