Hace un año Mariano Rivera le prometió a sus fanáticos que superaría la lesión que lo aquejaba y se retiraría por la puerta grande, el chorrerano no estaba equivocado.
Para ese tiempo, uno de sus principales pilares, su padre, pensó que lo mejor era que su hijo abandonara el diamante, aunque más tarde el orgulloso papá reconoció que esa no era la mejor decisión.





