Recientemente, la profesora de la universidad de Manchester Katia Chornik explicó que en la dictadura chilena de Pinochet (1973-1990) se recurrió a los éxitos de varios cantantes para aturdir a los presos políticos.
Las canciones de George Harrison, Nino Bravo, Roberto Carlos y varios éxitos de Julio Iglesias fueron algunas canciones que se escuchaban a todo volumen para ahogar los gritos de las torturas o directamente para molestar a los presos.





