Neymar, delantero de la selección brasileña, reveló ayer que es muy exigente consigo mismo y dijo que nunca se contenta con su rendimiento, por lo que se esfuerza al máximo y a veces pide ayuda divina.
"Me exijo mucho para entrenar cada vez mejor y jugar mejor. Para mí nunca está bien, siempre quiero más", dijo Neymar, el nuevo integrante de los azulgranas.





