Ni Danny Green ni Gary Neal son de la realeza de la NBA, como LeBron James.
No fueron reclutados en el draft. Alguna vez pareció que no tendrían cupo alguno en la NBA y que su único destino en el basquetbol estaba en alguna liga extranjera, y no en una final contra el Heat de Miami.
Pero la noche del martes, ambos guiaron a los Spurs de San Antonio a una de las mayores exhibiciones de disparo en la historia de la NBA.





