"En días normales eso se la pasa botando agua sucia, pero cuando llueve, el agua sale con más fuerza y el olor no se aguanta", dijo José Ángel Camargo, quien vive unas casas más allá de donde se encuentra la alcantarilla dañada.
Desde que se inició la temporada lluviosa, la situación ha empeorado y temen que esta alcantarilla sea foco de infecciones entre los residentes del área, sobre todo en los niños, quienes tienen que caminar por el lugar para ir a sus escuelas.





