Esto se debe a que allí un vendedor de pastillas, a quien todos llaman Ñato, pega un cartón en la pared y apunta los números, en tiempo real, que juegan en los sorteos de miercolitos y domingos.
Con billetes y chances en mano, las personas miran cada número que apunta Ñato con la esperanza de ser los afortunados ganadores que les permitan pasar a la ventanilla de pago. Algunos jugadores de lotería que estaban allí dijeron que esta iniciativa es muy buena.





