Un negocio jugoso. Para algunas conductores es un dilema conducir por los huecos que hay en las carreteras de la ciudad capital, sin embargo, para los llanteros, esto ha sido muy beneficioso para sus negocios.
Para José Badillo, estos huecos son un gran problema, ya que en una ocasión su auto quedó metido en uno y cuando se bajó para verificar tenía los rines torcidos.
Haber caído en el hueco le representó un gasto con el que no contaba, pues tuvo que pagar $25.00 para que le repararan los rines y las llantas.





