Poco antes de las diez de la mañana de ayer, cuando todo parecía indicar que serían desalojadas más de mil personas de un terreno privado en Burunga, luego de orar a Dios, pasó algo inexplicable: la acción legal no procedió.
Uno de los dirigentes, Diego Martínez, dijo que están en la lucha y confiando en Dios en que Él erradicará todo mal que intenten hacer contra todas las personas que allí estaban.





