El papa Francisco oficia en la basílica de San Pedro del Vaticano la Misa Crismal, que abre el Triduo Pascual y durante la cual los sacerdotes renovaran las promesas sacerdotales, pobreza, castidad y obediencia.
Durante la celebración, Francisco bendecirá los óleos de los catecúmenos, de los enfermos y el crisma -aceite y bálsamos mezclados- que se utilizan para ungir a los que se bautizan, a los que se confirman y para la ordenación sacerdotal, que le fueron presentados en tres grandes jarras de plata.





