El pontífice aseguró que el lavatorio de los pies es una caricia de Jesús y subrayó: entre nosotros, quien está más alto debe estar al servicio de los otros y eso es lo que hago yo lavando los pies, un deber como obispo y como sacerdote.
El obispo de Roma lavó los pies arrodillado, después los secó y los besó. Durante el intercambio de la paz, besó a los doce jóvenes. También dio personalmente la comunión.





