A quel 22 de febrero de 2003 me resistía a dejar El Panamá América donde había laborado 12 años.
Eduardo Soto me había llamado varias veces para saber si me había decidido y yo le decía que me diera oportunidad hasta las 8:00 de la noche.
A esa hora, en punto, me decidí. Me cambié de periódico para enfrentar un nuevo reto: ayudar a Soto, su primer director, a dar a luz a DIAaDIA, el bebé de Epasa, como le llamaban.





