Quizás las muñecas de trapo, las ligas chinas o los juegos de té nunca fueron entretenimiento para la pequeña María Magdalena, quien encontró en el béisbol una diversión que a sus 10 años se ha tornado toda una pasión.
Nena, como la llama cariñosamente su madre, empezó a jugar al béisbol a los cuatro años cuando su padre, Héctor Raúl Pimentel, dirigente del béisbol darienita, la llevaba a los cuadros de béisbol a presenciar las prácticas.





