Soy una convencida de que la mejor época que un ser humano puede recordar es la de estudiante.
No se trata solo de no tener responsabilidades más allá del estudio y la obediencia, sino de una primera juventud, inocente y pura, de la que sentiremos nostalgia y, a la vez, recuerdos felices para el resto de nuestros días.
Yo disfruté total y plenamente mi tiempo de estudiante de secundaria. Me encantaba participar en los actos culturales, en agrupaciones, cantar y declamar. También era feliz siendo maestra de ceremonia en los eventos.





