Los piedreros y sus casitas. Es común ver en las calles de la ciudad capital indigentes vagando y cargando toda clase de hierros, alambres y latas que venden para costear sus vicios. Pero entrada la noche, estos piedreros duermen en improvisados sitios que consideran su hogar, otros se acomodan debajo de los pasos vehiculares.
Uno de esos indigentes es Indecio López, de 43 años, un indígena guna, quien emigró de su natal Guna Yala, hacia la ciudad capital en busca de fama y fortuna.





