Trabajo honrado. Con el sabor de Antón llegan a todas las ferias del país los ricos manjares, bocadillos y dulces, que son traídos con el objetivo de que los panameños que frecuentan estas actividades se deleiten con un sabor auténtico, así describe su trabajo Eduardo Ramos, un joven que va de feria en feria vendiendo sus productos.
Ramos dice que él y su hermana no son dueños directos del local, pero sienten dedicación y amor hacia su oficio de vendedores, pues se consideran los número uno en ventas de dulce, sobre todo porque son hechos de forma artesanal.





