Esta columna parecerá extemporánea porque trata sobre el uso del vestido típico nacional, que el pasado 12 de enero fue el gran protagonista del Desfile de Las Mil Polleras.
Debo informarles que en los años 80, cuando laboraba en el IDAAN y cada institución tenía su respectivo conjunto folklórico, me correspondió organizar el de esa entidad, bajo la dirección de la reconocida folklorista Nora H. de Testa.
Esos años fueron de aprendizaje constante sobre nuestros bailes, costumbres, tradiciones, vestuarios y accesorios.





