Las artes marciales son su vida. De niña Lilia González, de 40 años, era muy peleona, por lo que para tener autocontrol y dominio empezó a practicar karate, específicamente el estilo shotokan.
Su disciplina y entrenamiento la han llevado a convertirse en cinturón negro primer Dan, después de 29 años de practicar este deporte, pues empezó cuando apenas tenía 11 años.
Además practica desde hace dos años kendo, arte marcial japonés moderno en la Universidad de Panamá. También ejecuta la lucha olímpica, instructora de aeróbicos, y por si fuera poco da quiromasajes.





