Eduardo Martínez, de 16 años de edad, murió ahogado a eso de las 2:00 p.m. de ayer, en Changuinola, provincia de Bocas del Toro, cuando sufrió un ataque epiléptico y con tan mala suerte que cayó de cara en un pequeño charco del potrero donde ayudaba a un amigo a construir una puerta de madera.
Todos pensaban que el joven había ido a comer, pero al llamarlo y no contestar, fueron a buscarlo y lo encontraron sin vida a unos 30 metros de donde estaba trabajando.





