Un problema social. Se ha vuelto común ver en las calles de la ciudad capital indigentes que además de recoger latas y robar cosas, se duermen sobre la carretera sin importar el riesgo que corren sus vidas, tal y como ocurrió días atrás con uno que estaba acostado frente a la Corregiduría de Calidonia.
Lo primero que expresaban los peatones que pasaban por allí era: está muerto, pero al saber que era un indigente se les iluminaba el rostro, pues comprobaban que estaba sano.





