Ocho días después. Alejandro, un niño de ocho años, residente en Mano de Piedra, de San Miguelito, decidió romper el silencio y contar a su familia cómo vio morir a sus dos compañeros.
Según explicó, el pasado miércoles se encontró con Brayan, de 11 años e Isidro, de 10, con quienes se dedicaba a la venta de calcomanías en el restaurante Mc. Donalds, de Villa Lucre, y al mediodía, decidieron ir a refrescarse en un desagüe pluvial que se encuentra muy cerca.





