El dolor sigue latente. Bajo una pertinaz llovizna clamaron por justicia cientos de personas vestidas de blanco, quienes a un año del hecho, recordaron el cruel secuestro y posterior homicidio de cinco jóvenes chorreranos de origen asiático.
Luego de la misa en la Iglesia San Francisco de Paula, Judith Chen de Lee, madre de una de la víctimas, dijo sentirse engañada por los políticos que hace un año prometieron ayudarla y no lo han hecho.





