A pesar de que el concierto de Ricardo Arjona empezó a las 10:30 p.m., una hora tarde, los asistentes gozaron de principio a fin.
Las horas de espera y de ira de muchas personas se olvidaron cuando el artista guatemalteco inundó el escenario de dos niveles con sus mejores melodías.
La escenografía estaba espectacular, era giratoria y lo más llamativo de esta majestuosidad es que a medida que el artista cantaba, el paisaje del escenario cambiaba.
Imagínense que se observó una habitación, un cabaret, un circo y por último hasta un bar. ¡Qué belleza!





