Su vida no será igual. Una corona en forma de corazón adornaba los pies de Deniss Simón Pastrana, de 15 años, mientras su cuerpo sin vida reposaba en un ataúd color chocolate escogido por su madre, quien aún sufre con su muerte, ocurrida el pasado domingo cuando lo asesinaron para robarle un celular.
Fueron pocas las lágrimas que derramó Maris Jordán Rodríguez, madre del menor de edad, pero no por falta de dolor humano, sino por la rabia que siente hacia los asesinos de su pequeño, quien era un joven inocente y que luchaba por salir adelante junto a su seis hermanos.





