El estadio lleno a reventar ve el número 19 en el tablero luminoso que anuncia su salida. Los fieles paganos se levantan y con sus palmas reconocen que el hombre que cede su puesto dejó en la cancha sangre, sudor, lágrimas, sacrificios, garra, liderazgo... pero sobre todo un derroche de fútbol de calidad difícilmente visto en Panamá.
Así salió la noche del martes del Rommel Fernández el volante Alberto Negrito Quintero, el mejor jugador, con diferencias, que tiene la selección. Indiscutible junto a Felipe Baloy y Jaime Penedo.





