César Samudio, residente en La Chorrera, denunció que un hedor nauseabundo hace imposible transitar por la avenida central de ese distrito, debido a la basura regada por todas partes.
Los quejosos exigen que los responsables de la compañía EMAS, que cuenta con una nueva administración, hagan su trabajo, porque el problema es caótico.
Perros y gatos que deambulan por el pueblo son lo que se encargan de romper y regar la basura que se encuentra empacada.





