Un hombre susurró: Dios, habla conmigo. Y un ruiseñor comenzó a cantar... Pero el hombre no oyó.
¡Entonces el hombre repitió: Dios, habla conmigo! Y el eco de un trueno, se oyó, mas el hombre fue incapaz de oír.
El hombre miró en derredor y dijo: ¡Dios, déjame verte! Y una estrella brilló en el cielo, pero el hombre no la vio.
El hombre comenzó a gritar: ¡Dios, muéstrame un milagro! Y un niño nació, mas el hombre no sintió el latir de la vida.





