Arturo Martínez, trabajador en un local de la 5 de Mayo, admitió que cuando no hay plata se come cuatro pixbaes y una soda, así queda lleno y no gasta mucho.
Según Yasuri Lorenzo, quien también tiene un puesto de ventas, el negocio ha decaído un poco con los años, pues el producto ha subido de precio y a ellos les cuesta más comprarlo en el mercado, pero aún así sale con su platón con la esperanza de vender todo.





