Ella recordó que recibió el local por parte de una amistad que le dijo que trabajara allí y sacara algo de dinero para su nieta, a la que cuidaba.
Fue así como empezó una ardua jornada que solo le deja al día 12 dólares con lo que tiene que subsistir, a pesar de eso agradece a Dios por tener cómo alimentarse.





