Cuando Abel tenía seis meses sufrió de poliomielitis seca, lo que le dejó secuelas para toda la vida, pues su lado izquierdo le tiembla y no puede moverse con facilidad y trabajar.
Él deseaba ser periodista, pero solo pudo llegar hasta tercer año de la licenciatura de periodismo, ya que tuvo que retirarse por la apretada situación económica de su familia.





