En una de las páginas había un espacio en el que los emos pueden contar sus problemas, algunos tan fuertes como este: Ay, ya no sé qué hacer con mi vida, a veces tengo ganas de matarme, de morir para no sufrir dolor, pero no lo hago porque sé que algún día esto pasará, ojalá que sea pronto. Mis padres no me quieren me lo demuestran, para ellos soy tan solo una niña tonta que se tapa un ojo.
Subculturas peligrosas
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Jesús simmons/ odalis orozco





