Bill Gates, ese multimillonario genio de las computadoras, escribió una serie de reglas que deben seguir los muchachos para ser, de adultos, ciudadanos de bien.
Una de ellas fue: si crees que tu profesor es duro, espera a tener un jefe.
Bill Gates tiene razón. Cada vez que un maestro llama la atención en el salón de clases, siembra en el hombre del mañana una semilla de bien. Con los años, el halón de orejas sirve para hacer frente a la vida con dignidad, sabiduría y corrección.





