No se asusten si el pequeñín de la casa dice un día que tiene novia. Realmente no está enamorado, está idealizando a una niña por la forma en que esta lo hace sentir y no por su personalidad o la química que pueda existir entre ambos; de una forma más clara, enaltece a quien alimenta su ego con actos.
Por ejemplo, es más probable que un niño de seis años le guste una niña porque ella le regaló un helado o le devolvió una pelota perdida y no porque vio en ella un no se qué que lo transportó a galaxias lejanas.





